El padre taxista al que rompieron la entrada de su hijo frente a la puerta VIP

Chapter 1: La camiseta vieja frente a las luces del estadio

—Papá… ¿esa puerta también es para gente como nosotros?

Mario Silva no contestó de inmediato. Tenía las dos manos apretadas al volante, aunque el taxi ya estaba detenido en el tráfico lento que rodeaba el estadio de Monterrey. A través del parabrisas, las luces blancas bañaban la avenida como si fuera de día, y Mateo, sentado en el asiento trasero, pegaba la frente al vidrio con una mezcla de asombro y miedo.

—Si tenemos entrada, es para nosotros —dijo Mario al fin.

Mateo bajó la mirada hacia su camiseta vieja. Era azul, desteñida en los hombros, con el cuello flojo de tantas lavadas. No era la camiseta oficial de esa temporada, ni siquiera de la anterior. Había pertenecido a un vecino más grande que él y todavía conservaba una mancha clara junto a la manga izquierda. Para Mateo, sin embargo, era uniforme de gala.

Mario lo miró por el retrovisor y fingió una sonrisa.

—Te queda bien.

—Los otros niños traen nuevas.

—Los otros niños no tienen esta suerte —dijo Mario, golpeando suavemente la guantera con los nudillos—. Nosotros traemos las entradas guardadas como si fueran oro.

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